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May Samra

Occidente y sus valores en peligro
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Conocí a Nancy Kobrin en septiembre 2006, en el marco de una Conferencia del Institute for Counter Terrorism ( ICT) en Hertzliah. Es una norteamericana brillante y talentosa que se ha especializado en estudios de género. Me explicó que había participado en muchas publicaciones pero que ahora estaba por publicar su primer libro acerca de la relación entre la violencia contra las mujeres, típica de las sociedades islámicas, y el terrorismo suicida. Sin embargo, algo que ninguna de nosotros sabía en este momento era que el sueño de Nancy estaba a punto de volar en pedazos , debido a un factor que se estaba apoderando del mundo: la coerción terrorista. Es así como, unos días tras volver de la Conferencia, la escritora y psicoanalista recibió una llamada de la editorial, explicándosele que “debido a lo delicado del tema” , el dueño prefería abstenerse de publicar un libro “ que podía ofender sensibilidades de otros credos”. Tras mucha discusión. Nancy entendió que el dueño de la editorial temía por su vida y no quería enfrentar una fatwa que podía llevarlo a una vida de preocupación y persecución.



Se “adapta” discretamente la libertad de expresión



“La palabra es más poderosa que el sable” reza un dicho árabe. De hecho, la palabra agresiva generalmente antecede al sable. A veces, incluso van juntos. Por ejemplo, cuando Ali Khamenei , líder espiritual de Irán, pronuncia un discurso incendiario amenazando a Occidente con un Kalashnikov en la mano , demostrando que el Islam que predica es indivisible del Jihad ( guerra santa), proclama que sus palabras irán unidas a la acción bélica . Es una amenaza obvia, aunque Occidente decida ignorarla ( quisiera ver la impresión que daría un George Bush o mejor aún el Papa, al aparecer en las pantallas con un rifle en la mano) . Cuando Al Qaeda envía al pueblo norteamericano y en especial a los periodistas Daniel Pipes y Steve Emerson un mensaje de tres palabras “Conviértanse al Islam o mueran” , no es simple retórica o juego de palabras. Realmente les ofrece unirse a la Umma ,mediante la conversión al Islam, para salvar sus vidas, revelando así que Al Qaeda no parará hasta que el mundo entero pertenezca a “Dar el Islam”.



Estas ideas , por retrógradas, pueden parecernos descabelladas y poco dignas de atención , ya que las valuamos a través de una mirada ( y una mente) occidentales, entrenadas a la inclusión y al respeto de culturas , credos y modos de vida diferentes a la nuestra. Bloqueamos, incluso, la idea de que alguien está dispuesto a una guerra total, terminal , para imponer sus creencias religiosas ( para nosotros ,las cruzadas terminaron hace mucho tiempo). Sin embargo , para quien se ha criado en el fundamentalismo de cualquier religión, hay dos premisas evidentes e inevitables. Una de ellas dice que los mandatos religiosos no se negocian, pues vienen de la boca del Todopoderoso y lo que está dictado por D-s no puede ser refutado por la lógica ni la razón . Por lo tanto, un mandato como el del Jihad debe ser acatado hasta sus últimas consecuencias La segunda es que, en religión, el fin justifica los medios, sean estos de naturaleza nuclear o simplemente medios de comunicación.



Este escepticismo está haciendo que Occidente pierda puntos en la guerra contra el terror. Por no tomar en serio las amenazas de los terroristas, pero también porque sumas enormes están siendo invertidas en la difusión de las ideas radicales a través de la prensa, la televisión e Internet, sin que nadie se preocupe en detenerlas. De esta manera, es la libertad de expresión, bastión del Mundo Libre, que está siendo utilizada en contra del mismo. Un ejemplo es Israel, quien ha permitido que las ondas televisivas que pasan por su territorio sean usadas para programas palestinos que bregan su destrucción, fomenten la Shahada ( martirio) para acabar con el Estado israelí y realizar un genocidio judío.



Por lo tanto, se utiliza la libertad de expresión para poder acabar con la libertad de expresión.



Aún así, no habrá que esperar que el mundo se rinda ante el islam radical para que Occidente reprima sus críticas . Como lo mencionamos al inicio de este texto, lo está haciendo por miedo desde ahora. Occidente ha dado un vuelco hacia la auto censura. Steve Emerson, en uno de sus artículos , destacó el hecho siguiente: en 1989, cuando inició el caso de los versos satánicos, un Salmán Rushdie amenazado de muerte fue considerado un héroe ,las naciones le abrieron las puertas, su libro fue editado en todas partes y se condenó la ideología retrógrada de quienes se atrevían a amenazar la libre expresión. Noten la diferencia con sucesos actuales: los editores del mudo entero rechazaron las caricaturas danesas y el Papa ha sido duramente criticado por pedir sutilmente a los musulmanes que separaran al sable del credo. Pero eso es sólo la punta del iceberg.



Amir Taheri, editorialista de Gulf News, una publicación de los países del Golfo, compara lo que está sucediendo hoy en los medios con un fenómeno que acontecía en Alemania del Éste, cuando era aún gobernada por los comunistas: la obediencia anticipada . Ésta consistía en adivinar las órdenes de politburó y en llevarlos a cabo antes de que fueran formulados. Hoy, a pesar de que estos regímenes ya no existen, la obediencia anticipada es la que ha llevado, por ejemplo, a la Opera alemana de Berlín a cancelar su producción “Idomeneo” de Mozart, en cuya trama la cabeza de Mahoma es traída en una charola. Se da también en el Reino Unido cuando la Whitechapel Gallery decide quitar unas pinturas eróticas de su exposición del surrealista Hans Bellver por miedo a “herir sensibilidades”. Lo mismo sucede en varios museos y centros culturales de Europa , donde la auto censura dicta “ cortar por lo sano”.Taheri comenta que ni siquiera países como Irán o Turquía adoptan las “precauciones” de Occidente , pues aún tienen expuestas obras de arte referentes a, por ejemplo, el Profeta Mahoma.



Pregúntese de hecho lo siguiente: Con tantas células terroristas en todas partes, ¿cuántos reporteros, escritores, editores, están dispuestos a jugarse la vida para dar a conocer lo que sucede tras bambalinas en los distintos escenarios del terror? Es mejor limitarse a lo mediocre- que también coincide con lo políticamente correcto- que jugar al súper héroe con el objeto de informar a toda costa.



Y no sólo se va a callar a los que osen hablar de los jihadistas, se pretende llevarlos al banquillo de los acusados. Cuando no son positivas, las opiniones acerca del Islam han sido calificadas de blasfemia y se pidió , en Australia y otros países, a las autoridades, que sean consideradas ilegales y juzgados quienes incurren en ella, como sucede en los países islámicos. “La blasfemia puede ser ofensiva para algunos” dice Steve Emerson en un artículo este año , “ pero el hecho de volverla contra la ley, en países donde la separación de la Iglesia y el Estado es el principio base de la civilización occidental, es el indicativo de la intolerancia religiosa que defiende el Islam radical.”



Más valores en juego



Valores supremos, instituciones guías de la civilización occidental están siendo manipuladas para acceder a ella y luego volteadas en su contra, pues son inaceptables en las culturas que pretenden reemplazar a dicha civilización.



Volvamos a otra institución base de la civilización occidental utilizada en contra de quienes la han proporcionado: la tolerancia religiosa. Fue bajo su bandera que fueron recibidos ,en países como los Estados Unidos y Europa, ciudadanos de distintos credos .Sin embargo, muchos de los aspirantes al Jihad ( sea militante o cultural ) son occidentales, inmigrantes de segunda generación, criados y educados con ideología occidental- y no árabes nativos . Como ejemplo están Mohamed Atta ( quien pilotó el avión y lo estrelló contra las Torres Gemelas) y Ziad Jarrah (piloto del segundo avión que cayó sobre Pensilvania), dos jóvenes a quien Alemania proporcionó educación y Estados Unidos lugar de residencia- y que utilizaron sus conocimientos para un proyecto que proclama la destrucción de los mismos valores gracias a los cuales pudieron pertenecer a las sociedades que les abrieron los brazos.



Otra institución que se usa para desecharla luego es el voto popular. En Gaza, este bastión de la democracia fue utilizado por Hamas para subir al poder. Sin embargo, la razón de ser de esta entidad terrorista es la destrucción de Israel, democracia del Medio Oriente. Y el propósito de Hamas es establecer ,en vez del Estado judío, una república islámica donde el voto libre de hombres y mujeres por igual será un sueño guajiro.



Los valores más sagrados de Occidente están en peligro. Y sus detractores se están armando hasta los dientes, incluso con armas de destrucción masiva, sin esconderse, amenazándolo con una pronta desaparición. Sería prudente tomar en cuenta dichas amenazas si no queremos, por simple apatía, perder lo adquirido, durante generaciones , por hombres y mujeres que sabían reaccionar para defender lo suyo.







maysaco@yahoo.com